Se exacerba la injerencia político-económica del FMI, junto a la lucha por la independencia nacional

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Por Mario Mazzitelli
Antes de empezar me gustaría ratificar los puntos para el debate que propuse antes del acuerdo del viernes 28 de enero de 2022:
1.– Suspender el pago de la deuda con el FMI.
2.- Convocar al Congreso para que, conforme el inciso 7, del artículo 75 de la CN: Arregle el pago de la deuda interior y exterior de la Nación.
3.- Para ese arreglo debe hacer una extraordinaria y extensa auditoria de la deuda que dictamine que proporción de la misma es legítima e ilegítima. Denunciar a todos los responsables de maniobras ilícitas, incompetentes o cuando haya colisionado el interés del funcionario público con los intereses sagrados de la nación. El principio de una solución equilibrada es conocer toda la verdad sobre esa caja negra de la corrupción.
4.- En ejercicio de la facultad constitucional emergente del inciso 22 del artículo 75 de la CN, el Congreso debe desechar el acuerdo del Poder Ejecutivo Nacional con el FMI.
5.- En el mismo sentido el Congreso debe denunciar los Tratados de Protección de Inversiones (humillantes para la dignidad y soberanía nacional) firmados durante los gobiernos de Menem (54) y De La Rua (4).
6.- El propio Congreso debe recuperar jurisdicción nacional (a favor de nuestros tribunales) para todas la controversias de intereses sucedidas en el territorio argentino o involucren los intereses del Estado Nacional y poner punto final a los litigios en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones)
7.– Disponer una reestructuración soberana de la deuda externa e interna. Para lo cual deben estipularse plazos y tasas de interés que puedan ser abordados por el país sin sacrificar los derechos del pueblo, la salud del ambiente, ni las posibilidades de crecimiento y desarrollo económico. De ésta manera se genera un horizonte de desendeudamiento total de la Argentina. Para suerte del pueblo y desgracia de los bancos comisionistas e intermediarios y todos los cipayos de distinto orden que viven edulcorando éste mecanismo de saqueo.
8.– Nunca más endeudamiento externo.
9.- Argentina debe elaborar un plan de desarrollo social, ambiental y económico para los próximos 20 años. Una macroeconomía sana, con dólar alto, tasa de interés baja, equilibrio fiscal, superávit comercial, reforma monetaria, etc. más todos los ingredientes: Obras Públicas, Salud, Educación, Ciencia y Tecnología, etc. que hacen a los destinos de grandeza que, como octava geografía mundial y privilegiados por los más diversos bienes naturales, nos merecemos los argentinos. Para el presente y la posteridad.
Se pueden agregar otros, por caso uno sugerido por Horacio Rovelli:
10.– Levantar el secreto bancario por la Emergencia Cambiaria y que la AFIP y demás organismos de fiscalización exijan a los grandes compradores de monedas extranjeras (se puede empezar con los primeros 100 compradores que lo hicieron por 24.769 millones de dólares en la gestión de Cambiemos) que expliquen como hicieron para comprarlo. Castigar con multa y recuperar parte de esas compras, que lo van a pagar en pesos, pero que sirve para financiar gasto público y de esa manera y naturalmente se reduce el déficit fiscal y es más, se obtiene un superávit que le permite al Estado nacional comprar las divisas para ir amortizando la deuda con el FMI. De los argumentos políticos en general al problema en particular.
Dice Martín Guzmán: “Terminamos en un lugar que es razonable donde había que comparar entre dos alternativas: una alternativa era un salto a lo desconocido, a la incertidumbre, sin garantías de nada. Esta otra alternativa permite dar más previsibilidad, más certidumbre y salir de un lugar que hubiese sido un lugar de angustia para millones de argentinas y argentinos. Es una alternativa que es la razonable.”
Pareciera “razonable”.
Ahora tomemos otro párrafo de Martín Guzmán: “El propio FMI, en la evaluación que hace sobre el programa (2018/19), reconoció que el programa falló, que no logró alcanzar ninguno de los objetivos que se había planteado, tanto en la esfera económica, como en la esfera social, y en la financiera.”
Nosotros podríamos agregar que “todos” los programas del FMI fallaron en Argentina. Su mala praxis está suficientemente estudiada. (Ver por ejemplo de Javier Llorens: Las malas praxis del FMI (1) 1976 – 2006 Resumen, Las malas praxis del FMI (2) Introducción y Dictadura Militar, Las malas praxis del FMI (3) – Alfonsín la deuda y la década perdida, Las malas praxis del FMI (4) – Menem y la ejecución de Argentina por la deuda externa impagable, Las malas praxis del FMI (5): su defección criminal respecto la convertibilidad 1 $ = 1 u$s, Las malas praxis del FMI (6): De la Rúa y el Blindaje, el boquete para el vaciamiento de los bancos, Las malas praxis del FMI (7): su complicidad con el vaciamiento financiero del 2001 para pagar la deuda, Las malas praxis del FMI (8): el déficit cero para alimentar la fuga y la cobertura que aportó Carrió, Las malas praxis del FMI (9): sus engaños en 2002 para brindar impunidad, etc.)
Al margen de sospechar que la constante mala praxis, siempre es en contra de los intereses argentinos y en favor del capital financiero internacional y las grandes corporaciones, la pregunta lógica es: ¿Por qué ahora sería exitoso el plan?
¿Hacemos política con miedo?
Lo que “realmente parece ocurrir” es que después de la derrota en Malvinas, cualquier confrontación por respetuosa, civilizada y jurídicamente argumentada que sea, se nos presenta como “un salto a lo desconocido, a la incertidumbre, sin garantías de nada.” En la misma dirección antes del “arreglo” se manifestó el Ministro de Industria Matías Kulfas: «Es irresponsable promover el default» ¿Éste arreglo es responsable?
El propio Alberto Fernández celebrando el acuerdo nos dice: “La historia juzgará quien creo un problema y quien lo resolvió”. ¿Cree el presidente que el problema de la deuda lo creo solo Mauricio Macri? ¿Cree el presidente que resolvió el problema de la deuda?
Aclaro que es lógico que un hombre de centro-derecha como Alberto Fernández (que desde el 1° día de mandato comenzó con el ajuste sobre jubilaciones, salarios estatales y planes sociales, en vistas a resolver el problema de la deuda) hoy nos presente esta negociación como exitosa. Y que sus ministros digan lo que dicen.
El asunto es que no queda espacio para suposiciones o dudas. El gobierno eligió el camino de la convivencia subordinada.
Hay alternativas.
Obsérvese la diferencia. Somos muchos los que planteamos resolver el problema de la deuda de manera soberana. No decimos no pagar. Decimos vamos a pagar en el marco de un plan soberano, como podamos, en los plazos y con las tasas de interés que razonablemente estipulemos como justas. La Deuda Soberana se resuelve soberanamente. Manejando con un plan consistente la política fiscal, monetaria, cambiaria, tasas de interés, inversiones, etc. Esto parece mucho más serio que lo que nos ofrece el gobierno.
Diría que la única certidumbre que nos ofrece es “la alta probabilidad de una nueva frustración”. Si JUNTOS acompaña al oficialismo para la tranquilidad de FMI, para el pueblo el panorama político argentino quedará mucho más claro. En fin.
Finanzas y geopolítica.
No estamos frente a un crédito sencillo en que un amigo le presta a otro en una situación apremiante. Estamos frente a una maniobra geopolítica financiera, en momentos que el mundo cruje en el marco de un reacomodamiento global. La lucha real es: si se mantiene la hegemonía unipolar o emergerá un mundo multipolar. Desde la mirada de la derecha vernácula hay que mantener relaciones carnales con el amo de occidente a cualquier precio. Otras miradas coloniales tienen afecto por otros alineamientos. Veo que, en un mundo en transición, Argentina debería pensarse como un gran actor dentro de la polaridad latinoamericana, con principios, valores, riquezas, capacidades e intereses complementarios. En capacidad de ayudar a construir “otro mundo mejor”. Ese mundo por venir parece mucho más deseable que el mundo que nos arrastró a la decadencia (social, económica, tecnológica, ambiental, etc.) en la cual nos encontramos. Ahora miremos la injerencia política del FMI.
Todos sabemos que Mauricio Macri es un hombre de derecha. Pertenece a la derecha local y también a la internacional. Por caso figuras como el ex presidente de los EEUU Donald Trump, latinoamericanos como Álvaro Uribe, Sebastián Piñera, Ernesto Zedillo y Mario Vargas Llosa o europeos como José María Aznar, pertenecen a la derecha y responden a distintas oligarquías que se asocian internacionalmente con la finalidad de proteger sus intereses. A esta altura de los tiempos tienen que respetar el sufragio universal, aunque no son “democracias participativas” las que defienden. Promueven formas plutocráticas con las que cerrar el tránsito de fuerzas indeseables. Alternando éxitos y fracasos. Pero siempre preparados para disfrutar cuando ganan. O condicionar cuando pierden.
En 2015, en Argentina, tuvieron un éxito rotundo. Mauricio Macri llevaba casi 8 años gestionando la CABA. Candidato natural de los sectores que hacía 100 años habían perdido el poder, que durante un siglo solo lo pudieron recuperar a fuerza de golpes de Estado; ahora, paradójicamente, se encolumnaban detrás del conservadurismo. La UCR dirigida por Ernesto Sanz y la Coalición Cívica conducida por Elisa Carrió, fueron determinantes de ese giro. Macri ganó la elección. Y volvió a ganar en 2017.
Cumplió con los mandamientos de su sector: libertad económica sin restricciones, apertura de la economía, libre ingreso y salida de capitales financieros, el Estado al servicio de todo tipo de negocios privados, giro en la política internacional hacia las relaciones carnales, etc. confianza total y jolgorio en los mercados.
Pero no pudo resolver ninguno de los problemas. Fracasó en casi todos los frentes: la inflación se desbocó, creció la pobreza, la recesión fue mayor que la recuperación, cayo el PBI, aumentó la deuda externa, las empresas perdieron valor de mercado, etc. y en 2018, después de 30 meses de bicicleta y parasitismo financiero; se quedó sin crédito ni dinero para pagar las deudas. Encaminó a la Argentina a una cesación de pagos. Situación inadmisible con un gobierno de derecha. Al rescate del incompetente.
Había que salvar al incompetente para evitar males mayores. Geopolítica sencilla ¿Por qué la derecha iba perder una pieza clave en el tablero mundial pudiéndola rescatar con un puñado de dólares? Sí, en el fondo papel pintado.
Mauricio Macri recurrió a la influencia de su amigo, el presidente de los EEUU Donald Trump. No es poco pertenecer a una red internacional y conocer al presidente de la mayor potencia mundial. El FMI iba a actuar como el brazo financiero de aquel poder político de derecha y lo haría violentando cualquier impedimento constitucional, estatutario o técnico. No importaba que fuera el mayor crédito de la historia, que varios países se opusieran, que Argentina no pudiera presentar ningún indicio de capacidad de repago…el crédito era un salvataje a un amigo para preservar una pieza importante en América Latina, el G20, etc.
“Según la periodista de BBC Mundo en Buenos Aires, Verónica Smink, el anuncio del acuerdo por más de 50.000 MD sorprendió porque la cifra acordada fue mucho más alta de lo esperado: Los rumores económicos hablaban de un préstamo de US$30.000 millones, por lo que la cifra es leída como un fuerte respaldo del mercado a la gestión de Macri» No fue el mercado, fue el FMI y en última instancia Donald Trump. Política pura, no mercado. Dale todo lo que necesita.
En la 2da quincena de junio de 2018, el FMI desembolsó los primeros 15.000 MD; para restablecer la confianza del mercado, ejecutar un plan macroeconómico coherente, bajar la deuda pública, reducir la inflación, mayor independencia del BCRA…Nada se cumplió. Sin embargo se liberaron el 2° y 3° tramo. El último en abril de 2019. Hasta completar los 44.500 MD. Sin que se cumpliera ningún objetivo.
¿El FMI quería ayudar a la Argentina o estaba salvando al capital financiero parasitario (Macri dijo que era para darle la plata a los bancos) al tiempo que hacia un aporte de campaña para un amigo?
La prueba de que se trataba de lo segundo (salvataje financiero y contribución electoral) es que, cuando Macri sacó pocos votos en las PASO de 2019 (preanunciando su derrota y el inminente cambio de signo en el gobierno nacional) el cuarto tramo del crédito (12.500 MD) no es transferido a la Argentina por el FMI ¿Por qué no lo hizo si era dinero comprometido con el país? De las reglas de juego y la lucha menor por la dirección del Estado.
Si en 2015 algunos kirchneristas creyeron que le dejaban el terreno resbaladizo a Cambiemos, el gobierno macrista/FMI se tomó venganza y dejó un zafarrancho en todos los terrenos, destacándose -en el financiero- los vencimientos de deuda con el FMI por 39.000 MD para 2022/23.
A todas luces el FMI no es una corporación neutral para el restablecimiento de equilibrios en el comercio mundial, etc. Se trata de un organismo caduco surgido en un tiempo histórico (2da guerra mundial) donde la victoria de los EEUU lució por arriba de todos los aliados. El manejo político del FMI para ordenar la economía en función de los intereses de la plutocracia norteamericana, no debería sorprender. De hecho, Argentina no ingresó al FMI sino después del golpe de 1955.
Están estudiadas las malas praxis del Fondo en Argentina desde 1955 hasta el 2001. Pero nunca antes habían incursionado al nivel que lo hicieron en 2018/19. Insisto: intentando preservar las gigantescas ganancias del capital financiero parasitario al tiempo que respaldar políticamente a Mauricio Macri.
Es por ello que llama la atención que la fuerza política que fuera víctima de la maniobra electoral, en lugar de auditar, investigar, informar y consultar al pueblo, acuerde a puertas cerradas y nos venda como un éxito: ajuste fiscal, reducción de la emisión monetaria, auditoría permanente del FMI en buenos Aires, solicitud de renovaciones a partir del cumplimiento de las pautas impuestas por el FMI, aumento de tarifas en los servicios públicos, pérdida de poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, etc. Y oculte que el mecanismo de la deuda externa ficticia es el fundamento del saqueo, la explotación del ambiente y el empobrecimiento de los argentinos. Así como del atraso educativo, científico, tecnológico, productivo y comercial y la dependencia más humillante. Crear lo nuevo en un contexto complejo.
Reconozco que la panza prevalece sobre el cerebro cuando el hambre o la mala nutrición se extienden. Que además el honor, el orgullo, la ambición decaen en tiempos de resignación y derrota. Pero sé que los que tenemos el ánimo para seguir peleando por los ideales de una Argentina Sana, Prospera y Justa, no debemos ceder. Habrá que construir una nueva alternativa política, en la que confluyamos los sectores que compartimos un programa de desarrollo económico, elevación social y restauración ambiental.
Creo que el gobierno va tomando los puntos de vista y la defensa de los intereses de la centroderecha. Eso significará un replanteo en el sistema político argentino. Si estoy en lo cierto o no, el tiempo lo dirá.

La Matanza, 30 de enero de 2022.