Oposición de baja calidad en el Senado

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por Jorge Luis Portero:
..Y fui presidente de la Cámara (Diputados de la Provincia.)…del 58 al 62. Los dos primeros años tuvimos mayoría y quórum propio”.  Los dos siguientes perdimos no solo el quórum sino la mayoría absoluta, teníamos mayoría relativa y tuve respaldo, salvo el voto de los radicales (del Pueblo por entones), PERO IGUAL DABAN QUORUM. ALFONSIN, que era vicepresidente del bloque, más combativo, mas fogoso, me decía «¿cuantos diputados le faltan para lograr el quórum en la sesión preparatoria?, se lo comentaba y los aportaban»
Testimonio de mi padre, Héctor Portero, en libro Ideales, militancia y esperanzas, compilado por Daniel Parcero y otros).
El pedido de nulidad de la sesión por el exceso de unos minutos sobre los 30 que  indica el Reglamento. Un nuevo paso en la degradación institucional argentina.
Es lamentable.
Senadores de la oposición que pintan como presidenciables mostrando fotos con registro horario que demostraba que al cumplirse el minuto 30 del llamado a sesión’, no había quórum, y que la Sra. Crisitna Elisabet Fernández  debió levantarla, conforme el artículo 15 del Reglamento.
Unos minutos después, el oficialismo obtuvo el quórum, y comenzó la sesión, trucha (y por tanto nula) según radicales como Cornejo y Lousteau. Pero esto no es un solo un ataque de rigorismo formal de Senadores de los quilates de los nombrados, sino una consecuencia mucho más profunda de una histórica  batalla cultural de desnaturalización del sentido, que se libró en la política, respecto de la exigencia del quórum, y en la que militan en los medios,  tanto políticos de distintos partidos, cuanto periodistas serios, y afamados constitucionalistas. 
Líderes radicales destacaron la figura de Alfredo Cornejo
Se ha legitimado éticamente que los legisladores opositores, cono regla, «se escondan detrás de las cortinas» para impedir el tratamiento de Proyectos de Leyes.
Es más, se tilda de traidores a opositores honestos (hay otros que no lo son y ponen precio) que bajan al recinto, aunque después voten en contra.
No «dar quórum» no puede ser la regla. Puede justificarse en algunas ocasiones (por ejemplo si frente a la inminente renovación con cambio de peso de los partidos, se tratara de apurar aprobaciones indiscriminadas (por ejemplo de más de cien DNU) antes de que asuman los nuevos legisladores).
Ocasiones realmente excepcionales. Es decir, se asume como éticamente correcto que la oposición entorpezca   el trabajo parlamentario abusando de un recurso (no prestar quórum) que fue creado para dotar de mayor legitimidad a las decisiones legislativas, y  no para impedirlas. Sin embargo, periodistas serios y constitucionalistas republicanos estigmatizan a todos lo que se sientan en sus bancas porque lo que quieren es discutir los proyectos, aunque tengan que aceptar la regla básica de la democracia, la regla de la mayoría.
Criticar a las Graciela Camaño que «prestan quórum» es fomentar los otrora Ramones y las Vegas, que parecerían tener otras motivaciones pata hacerlo.
Pero el caso del Senado es paradigmático en esa Batalla de desnaturalización del concepto «quórum». Cinco minutos, cuando hemos escuchado durante décadas en los pasillos del Senado sonar el timbre por horas para lograr constituirse en Sesión. Y luego de que una legisladora oficialista no pudo ingresar porque dio positivo de Covid!!!.
Hagan oposición en serio que el gobierno no hace casi nada bien y honestamente, pero no se dediquen a pedir nulidades por las nulidades mismas, que la justicia (la Corte) rechazará, conforme su inveterada jurisprudencia que expresa que las irregularidades tienen que ser muy graves para inmiscuirse en el ámbito de las facultades propias del funcionamiento de otro de los poderes.