VOLVIMOS

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Tras varias semanas de ausencia, volvimos.

Volvimos con el dolor de los chicos muertos en Salta. Unos dirán wichis, aborígenes, yo digo chicos, pibes, niños. El universo es uno. Podremos buscar responsables políticos, jurídicos, económicos, emocionales, pero el resultado da siempre negativo. Es una vergüenza que este país exista la desnutrición, y más aún que eso provoque daños o muerte.

Los medios están empecinados con dos noticias. Una, la lamentable muerte de Fernando en V. Gesell por una patota, la otra; e impulsada por los laboratorios; “el coronavirus”, que tapa el otro impulso que estas corporaciones prepararon para este 2020, y   es que el estado pague la “solución final” de los embarazos no deseados, o sea los abortos.

El club de la pedofilia guarda discreto silencio, mientras que desde los otros templos en los cuales rinden  culto al dinero y poder, no deja de sumar fieles a esta complicidad.

Volviendo a los chicos, hay que notar la ausencia del estado. Es evidente; para los que somos del vulgo y tomamos transporte público, en los que a menudo se ve la explotación infantil, mientras que los funcionarios policiales no atinan a dar señal del riesgo de esos menores. Unos por temor a sus superiores, o funcionarios judiciales, otros por desidia.

Es necesario que el interés superior del niño sea la bandera en toda situación. Cuando los padres se separan, cuando la escuela advierte una alteración en su conducta, cuando los padres están desempleados o enfermos, cuando estando juntos son tan negligentes que ponen en riesgo o dejan morir a sus hijos encerrados en un auto, enterrados en la arena, o por inanición. El Estado debe estar presente. No se puede dejar al mercado, ni al azar, ni a que los progenitores quieran ejercer un derecho, cuando el derecho es el del niño, y aquellos lo vulneran.

Por eso pongamos foco en que nos quieren contar, si los 600 muertos del coronavirus en el mundo, o los 1.098 muertos en 2019 en accidentes de tránsito en Argentina, de los cuales uno era mi amigo.

Mas de 60.000 personas mueren por cáncer en el país. Pero ahora el foco no está ahi.

Por qué los medios nos cuentan tan poco de Germán Chávez asesinado en la sucursal del Banco Nación en Isidro Casanova.

Hablarán que Murió Bonadío, o Kirk Douglas, pero de cuantos más el diario no hablará. No hablará de los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata, diría Galeano.

HASTA LA PROXIMA