REPUBLICA, DEMOCRACIA Y CASTA POLITICA.

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Una mirada panorámica a propósito de la modificación legal que permitirá la re-reelección de los Intendentes en la Provincia.
Por Jorge Luis Portero: 
Lo que se afecta no es la democracia sino el principio republicano. Tomando ‘democracia’ en sentido estricto (como gobierno de los elegidos por la mayoría) la norma que impide la re-re es una restricción a aquella. Es decir, se prohibiría a la mayoría expresar su voluntad en favor del candidato de sus preferencias. Nunca sería una restricción ilegal al candidato porque lo sería en virtud de una norma que el propio pueblo, a través de sus representantes legislativos, autoimpone a cualquier ciudadano que se encuentre frente a esa circunstancia de la re=re, detentando el cargo de intendente.
Alberto Descalzo - Wikipedia, la enciclopedia libre
El fundamento real de la prohibición es el ideal republicano. Su principio básicos : la periodicidad de funciones, que hoy algunos teóricos engloban en el otro principio liminar : la división de poderes’ ampliando su incumbencia no solo a las funciones ( legislativo, ejecutivo y judicial) sino al espacio (federalismo, regionalismos, descentralizaciones, autonomía municipal) y al tiempo (periodicidad en la duración de los cargos e impedimento en las perpetuaciones de  las mismas personas, aun sometidas a confirmaciones plebiscitarias o electorales ordinarias).
Gustavo Posse - Wikipedia, la enciclopedia libre
Como se produce una colisión de principios entre la posibilidad de vigencia de la visión republicana con la instrumentación de una democracia mayoritaria pura, aparecen más o menos bien justificadas jurídicamente estas marchas y contramarchas, que en realidad son motivadas por cálculos menos teóricos, en claves de poder de aparatos y de «cajas».
Julio Zamora (@ZamoraJulio) / Twitter
Para que el principio republicano se cumpliera en una democracia madura no harían falta las normas restrictivas. No haría falta atar a Ulises al Palo Mayor, ni taparle los oídos al pueblo para que no escuchen el «canto de las sirenas» y vayan seducidos hacia el inevitable naufragio. El sabio pueblo mayoritario no votaría las re re, como el propio conductor habitual cederá a otro el volante si tomó alcohol en la despedida del 31, aunque sepa que por la zona no existen los controles de alcoholemia.
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 Respondiendo claro, a la exigencia y beneplácito de todos los pasajeros, aunque no reconozcan en el nuevo conductor abstemio la misma pericia al volante.
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 Pero además de cálculo de mediocres interesados y de falta de penetración de algunos principios republicanos en la ciudadanía, existe un olvido de nuestra historia. Cuando restauraremos la idea de compatibilizar democracia de mayorías y república. ¿Qué fue de aquellas sabias cláusulas de las cartas orgánicas de nuestros partidos históricos que exigían mayorías especiales en la interna (2/3 por ejemplo) al Diputado  que se presentara a competir para renovar su banca frente a otros que la pelearían desde el llano?  Lamentablemente la justicia de un momento las tachó de inconstitucionalidad y no volvieron a reiterarse en los instrumentos partidarios porque tampoco ya se llegó a entender su fundamento. Recuerdo ahora casos como los de Jarovslaski y Vanossi. Pero no fueron los únicos   REPUBLICA, DEMOCRACIA Y CASTA POLITICA.