REFLEXIONES SOBRE LAS ACCIONES DEL PARTIDO CHILE URUGUAY

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Pero a quien escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar. 18,7: ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos. Pero, ¡ay del hombre por quien viene el escándalo!Mateo 18,6: 
Hoy miraba el noticiero y ahí estaba la noticia del partido de Chile.
Ahí fue cuando me sentí golpeada, al mirar a los jugadores de futbol, recurriendo a las estrategias indignas para provocar, distraer , ganar, debo decir que me sentí violentada.
Porque al mismo tiempo que me siento incomoda por ver como un alguien mete su mano en el cuerpo de otro en zonas intimas ( como les decimos a los chicos para que las cuiden ) ,y lo hace en en un lugar publico, cuando teóricamente, como deportista “profesional” juega a esto que se sigue llamando futbol , aunque ya no lo sea, porque convengamos que no se juega con el pie hoy día, ni con la pelota, se juega con muchos intereses, y el deportivo…sabrá Dios donde quedo, al mismo tiempo digo…como enseñar a la nueva generación que respetar es la base de la convivencia? Como decirles que no miren esa parte, que solo miren el partido y tengan en cuenta que todos nos equivocamos, y que si este muchacho se equivoco, no significa que todo el equipo o todos los jugadores sean así? Como decir eso y no me lo creo ni un poco?
Como explicarles a los niños de hoy, que tan expuestos están a todo tipo de abusos, que esto también es un abuso. Ellos juntan figuritas, cartas con las imágenes de los jugadores, no ya de su equipo sino del mundo. Y la imagen que está impresa ahí son a la vista de deportistas, no de abusadores violentos. Al mismo tiempo que juntan sus colecciones de cartas con admiración, ven el partido sentados en su casa en familia y observan como cualquier cosa es válida para ganar. Y lo más violento en mi persona, es que los mismos padres que se indignarían si a sus hijos alguien les hace “eso”, en la cancha de los ídolos parece estar aprobado, no es la primera vez que sucede, no soy futbolera, y sin embargo recuerdo que ya sucedió tiempo atrás, tiempo en que aun en ejercicio de la docencia, niños en el patio de la escuela, copiaron la acción de sus ídolos . Exponiéndose entre ellos a humillaciones que no son fáciles de sobrellevar.
 Y  en los medios, también están a los  que no les parece tan indigno que alguien le meta la mano ,en público, sin permiso, para provocarte, para ganar un partido que se supone lo podes ganar con tu capacidad deportiva.
Oigo hombres diciendo con una sonrisa que el futbol es así, y tienen tal vez razón, está siendo así, no solo en el futbol, está siendo “habilitado” hacer lo que se me canta la gana a quien sea, como sea, para lograr lo que sea.
Frente a esta ola de descuido general no solo por los niños, sino por todos nosotros personas, es que me siento violentada, abusada por estas imágenes. Y si pudiera demandaría a quien repite la imagen una y otra vez en la televisión, ya que  no me da tiempo a reaccionar , para cambiar, porque estoy mirando un noticiero, y viene estas imágenes , que no solo las comentan, sino las repiten innecesariamente para el contenido de la nota. A mí no me cambia , solo me violenta (como si fuera poco no?) pero cuantos chicos, en horario más que de niños, están mirando esto?
Claro, el objetivo es aumentar noticia….o la provocación?, ya no al jugador sino al público, y en ese público ,estoy yo. Lo lograron me provocaron. Y millones de niños que como niños,  deben ser descuidados por nosotros los mayores. Pónganse las pilas muchachos. Filtren las imágenes, no es necesario repetir tanta violencia. Y a los irresponsables del futbol comercial, cámbiense la camiseta, en vez de futbol, inventen otro nombre para lo están haciendo. Porque futbol no es. Y al “profesional deportista” que hizo lo que hizo, no alcanzan disculpas, debe retirarse. Tal vez así su conducta no sea imitada. Y las Comisiones Nacionales de todo tipo que dicen que controlan y sancionan , también a laburar y evitar este tipo de atropellos mediáticos a la infancia. 
Por Ana Cejas