LA LÁSTIMA QUE LASTIMA E INDUCE A ERROR

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 por Jorge Luis Portero
No sé dónde vive ni cuál es el origen social del Presidente del Banco Central Pero ayer ha demostrado un grave desconocimiento de la realidad, que sumado a algunos prejuicios arraigados en nuestra sociedad, lo hace equivocar el diagnóstico. Lamentablemente y aunque molesto con su actuación, el Presidente ha reiterado algunas de sus ignorantes afirmaciones. Parte de la responsabilidad de ayer se la adjudican a no haber mensurado bien esa «costumbre de los abuelos a querer cobrar en ventanilla para saludar al cajero personalmente» en lugar de usar su tarjeta Hay  errores graves debido a un  prejuicio  social:   creer que su conducta obedece a una suerte de manía senil. No es así (por lo pronto en la casi totalidad o mayor parte de los casos). Hay infinidad de razones lógicas por la que jubilados y pensionados han optado siempre x esta vía. Y no digo «abuelos» porque eso ya denota un principio disvalorativo de ellos, como lo sería si habláramos de los nietos para referirnos a los niños o de las esposas o madres para referirnos a las mujeres. Hay cariños paternalistas que lastiman.  No son abuelos caprichosos y pelotudos son personas que no tienen su tarjetas que tienen dificultades para usarlas  que saben de amigos que se la dieron a familiares que terminaron administrándole sus economías previas deducciones de gastos de administración, decidiendo por ellos, y  hasta decidiendo internaciones en geriátrico, s  etc., etc. En esta visión de abuelos minusválidos que merecen nuestra «protección» se esconde un prejuicio contra los viejos (que son nuestros padres y que seremos todos los que lleguemos). Eso induce a errores. Conductores televisivos y hasta el presidente habla de ellos (abuelos) como irracionales. Viven en el country o Puerto Madero y visitan Fiorito o González Catán…pero comenzaron a desconocer a los antiguos vecinos, a los de su clase…y cuando eso pasa empiezan a «asombrarse» a no comprender conductas, a pensar en su fuero íntimo que son pelotudos. Jorge Portero