La Columna de Marshall Casefile

0 1

HOY

LA GENERACION GENERAL

 

Resultado de imagen para debate pintura

Hay cierto momento en el que un decir generalizado da por concluida toda discusión. Entonces el debate fenece ante la ausencia del propósito de revelar una certeza o un hecho. Así presenciamos cómo es que el objetivo común se ausenta del ejercicio y,  en su lugar, las voces se multiplican sin consonancias, como perros que protestan y sin oírse ladran a la luna.

Debatir, intercambiar opiniones sobre un mismo asunto, exige concentración sobre lo que se piensa, reflexión previa, síntesis. Es inevitable que el cruce de perspectivas produzca tensión y con ella la incomodidad que invita al fastidio.

El encuentro de dos opiniones o perspectivas diversas sobre un mismo asunto, supone hallarnos en presencia de un posible debate. La matriz que cualifica la oposición de argumentos, no puede soslayar, precisamente, la existencia de posiciones razonadas. Pueden ellas contener error, resultar parciales, acudir a en su génesis a puras deducciones e incluso a procedimientos inductivos.

Ahora bien, cuando uno de los términos acude y se reitera en generalizaciones, la dinámica de la reflexión plural, cae bajo la certificada y segura defunción. Allí, las posibilidades del debate se paralizan, y la tensión se repotencia. Es ese instante en el que la discusión gana volumen pero no profundidad, el encuentro de opiniones muta y se transforma. Cualquier esfuerzo de convencer al otro y acercarlo al sentido de un pensamiento, choca y golpea contra la muralla impermeable de lo que no tiene revés ni grosor que permita -siquiera- una zona concurrente.

Acudimos a las generalizaciones por puro placer de evitar una contienda y, sin darnos cuenta, cerramos tras ella nuestra propia autonomía.