IMAGENES DE OLIVOS Y LA NATURALIZACION DE UNA DEMOCRACIA DECADENTE.

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IMAGENES DE OLIVOS Y LA NATURALIZACION DE UNA DEMOCRACIA DECADENTE. por Jorge Luis Portero

Gran parte de escritores y periodistas antiK o -mas genérica y abarcativamente-  antiperonistas, han llenado páginas describiendo algunos de los vicios del peronismo. Muchas de sus descripciones (podemos considerar como paradigmàtico a Fernando Iglesias) son agudas, pero participan de un defecto común. Fruto de sus preconceptos o experiencias, circunscriben esas prácticas al universo peronista o populista, cuando en realidad podrian extenderse a todos -o casi- los que participan o han participado de la acción política en la Argentina. A la vez, idealizan los modos «republicanos» de opositores, que no resistirían  un buen archivo.
Hecha esta salvedad, ahora ahondaré sobre una imagen que desnuda como pocas, cómo hemos naturalizado lo patético, cómo queremos espejarnos en actos dignos, pero terminamos reflejándolos con cierta dosis de ridiculez.
Me refiero a la puesta en escena de la conferencia del Presidente para anunciar el Decreto transfiriendo fondos a la Provincia para hacer frente a los reclamos de su Policía. Podría destacar muchos aspectos bizarros y desorbitados de la forma del reclamo policial, y hasta podríamos meternos en un fructifero debate respecto de la crisis de representación, la fragmentación social, la falta de respeto por el orden institucional y por su máxima -guste o no- expresión, la investidura presidencial, o en disquisiciones sobre la constitucionalidad de la medida. 
Pero aqui prefiero hacer hincapié en un aspecto preocupante, del que solo se observa criticamente su exceso manipulatorio.  El hecho, que no es nuevo, es la puesta en escena del conferencista ante el pueblo de la Nación con un decorado de fondo, de alrededor de cuarenta embarbijados  funcionarios e Intendentes bonaerenses (en otras oportunidades fueron gobernadores o infectólogos) que apoyan con su dificultosamente identificable presencia. No hablan ni aplauden. En el caso que analizo, ademas, algunos revoleaban sus ojos, porque habian sido llevados engañados, y su presencia física hacia rememorar a esos prisioneros políticos que ignoraban que le hacian cavar tumbas para sepultar a sus jefes. Pero esto fue sin duda el exceso.
Lo preocupantemente patético es esta forma de participacion politica, de apoyo, que quiere emparentarse con el abrazo de Alfonsin y Antonio Cafiero en el Balcòn cuando el alzamiento de Rico en Semana Santa, pero que denota a la vez su fragilidad y precariedad, la reducción de la democracia a la decisión de la autoridad otorgante  y al consenso obediente y callado  de la tropa de los dirigentes y autoridades locales demandantes de los fondos. ¿Qué queda para las «veleidades»participativas y democráticas de los hombres de a pie?. Es un imperativo trabajar politicamente para garantizarlas.
Jorge Luis Portero