El virus de Facebook

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Detectado el 30 de  enero de este año por los expertos de Threatpost (www.threatpost.com) el truco de acceso consistía en buscar la ayuda del usuario para instalar un virus troyano en el navegador de internet.

Para eso, un video recomendado por un amigo de Facebook te invitaba a instalar una actualización del flash y por ese camino se instala el troyano. Al ser activado lanza el mismo video etiquetando a 20 de tus amigos de Facebook, y así sucesivamente.

Vuelve tras el verano a la carga, más potente, etiqueta a 90 amigos, aprovechándose de los sistemas de reproducción automática de videos, nuevos en Facebook.

Estamos ya acostumbrados a que los ataques vengan por el correo electrónico, por lo que hemos adquirido usos defensivos en este ámbito.

Ahora atacan por las redes sociales, empezando por Facebook, pero continuaran por Linkedin, Instagram, y todas las demás. El fin es el mismo, capturar nuestros datos para su posterior venta, pero los efectos son mucho más nocivos.

Facebook es una comunidad en la que nos relacionamos con nuestros amigos, compañeros, familiares de todas las edades y condiciones. La transmisión de imágenes, texto y videos es instantánea, y está hecha en nuestro nombre. Es nuestra imagen digital la que sufre cuando somos suplantados, pero también nuestra imagen real. Es patético, injusto pero muy humano culpar a la victima buscando razones para su victimización. Si te roban en casa, alguien pensará: “Es que tenía dinero”, si te violan, pues ya está la recurrida minifalda, si te infectan con un virus informático, pues: “Donde habrás estado navegando”.

En el caso del virus del Facebook, la victima lo es por ser etiquetada por un amigo. Nada más. Pero la reacción de los siguientes infectados es la misma.

 

Esta nueva versión del virus salta de madrugada, cuando la victima no se percata. Está pensada para móviles, que al contrario que los ordenadores, no se apagan por la noche.

 

¿Qué debemos hacer? Lo primero es ser más cautos que el Almirante Acbar, no caigamos en la trampa. En el caso de Facebook, restringir las opciones de seguridad. No dejar que la gente te etiquete sin tu consentimiento previo. No dejar que la gente escriba en tu muro sin tu aprobación.

Pero sobre todo, ser menos rápidos a la hora de aceptar contenido desde las redes sociales. El problema de los Smartphones es que aceleran la expectativa de acceso a cualquier contenido.

Diez segundos son cinco veces más que dos segundos, pero sigue siendo muy poco tiempo.

 

No hay que bajar la guardia, y seamos solidarios con los afectados, nosotros seremos los siguientes.