El caso Ameri, chivo expiatorio de la enfermedad pandémica del protofascismo pacato que aqueja a la Argentina.

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«La hipocresía mide bien«

por JORGE LUIS PORTERO

Roman Charity - The Collection - Museo Nacional del Prado
Un accidente, un hecho voluntario que se hizo público debido a un hecho involuntario. Un acto de intimidad que trascendió a raíz de un error. Un Diputado, hoy ex diputado, que creyó que estaba desconectado y, en cambio, aparecía su imagen en plena sesión, ejecutando un acto íntimo nada violento con una mujer. Por eso fue primero suspendido y luego «presionado» por el Presidente del Cuerpo para que renunciara, antes de que lo expulsen.
Esos fueron los hechos. Las otras, especulaciones ajenas. Si era la pareja, si era asesora, si estaba divorciado, si Ameri habia entrado a la Cámara de carambola, por culpa de las listas sábana, si tenia o no denuncias de acoso previas, si participó de escraches a Macri, si sabia los pormenores del tema que se estaba tratando…
Nuestro sistema legal prevé sanciones objetivas, independientes de la voluntad del infractor. Pasar un semáforo en rojo no admitiría la excusa de «no haberlo visto» y agravaria la responsabilidad del infractor conductor si de ello se derivara un accidente. La sancion aqui tiene origen en la negligencia de no haber advertido la reconexión, y en «el accidente» que no configura delito alguno ni perjuicio real a terceros. Salvo que volvamos al protofascismo de los que consideraban, por ejemplo, que ver a dos hombres besándose era una afrenta «hacia nuestros hijos y familia, a nuestra moral» y por eso había que «detenerlos».
Ameri no ejerció violencia alguna, fue un acto de intimidad que se volvió publico por un error. Si hubiera habido violencia o delito cabrían sanciones ejemplificadoras. Pero no es el caso.
Lo que pasó, como lo admite; impunemente; el propio Massa, es que no se puede dejar pasar algo que desprestigia aún más a la institución.
CHIVO EXPIATORIO. Frente a legisladores de dudosas fortunas, de plantillas abundantes de asesores, de borocoteadas inexplicables y funcionarios de fallidos estrepitosos o de zarazeos anunciados o contradicciones discursivas flagrantes, mandemos al perejil al sacrificio. Que el perejil, que forma parte de esta corporación va a acatar