CON GUSTO A REVOQUE

0 9
Por Marshall Casefile A contramano de la mayor velocidad en que la verdad hace su luz entre los hombres, cabe la reflexión que invita a pausar la caída y decir dónde estamos hoy.
Ya “decirlo” supone un “decidirlo” pues tan atentos estábamos cuando las luces estallaban contra el tubo fluorescente, como ahora que la descomposición se produce en el plasma.
Así que conecto “pausa”, mientras aspiro a que las imágenes dejen de sucederse sin razón, y me concentro en la pared que dejé olvidada junto al mueble que sostiene al televisor.
Decido mirar la pared. Me digo que quiero correr esta locura, en la que el encadenamiento de sucesos tiene una orientación no casual hacia la desesperanza y el pánico.
Camino entre paréntesis. El calor se me instala como una calcomanía. Los factores de poder se multiplican, pese a miles de negocios cerrados. Las bocinas empujan el hollín del microcentro y lo soplan contra los laterales de mi habitación, que en silencio, siente la orfandad acuestas, como una pared ciega y callada.