Análisis políticos opositores. Entre la absurda inocencia y la hipocresía

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Por Jorge Luis Portero
Generalmente, quienes se oponen al gobierno de turno, con o sin pandemias que lo atraviesen, al que no votaron (o lo hicieron sin convicción) comienzan a impacientarse; a no aceptar por diversas razones que haya que esperar hasta las próximas elecciones para cambiar el rumbo. Escuchan entonces el canto de las sirenas encarnadas en periodistas políticos, analistas y encuestadores. Ellos intentan ver nuevas grietas .y esperan ( y bregan por) que se produzca la ruptura.
Y apoyar al mal menor o al bueno… Perón  vs. el entorno lopezrreguista, Alfonsin vs Nosiglia y la Coordinadora, Menem vs Duhalde, Macri vs M. Peña y Durán Barba, Alberto vs Cristina…y hasta en las dictaduras, Generales blandos vs fascistas fanáticos.
En más o en menos, hay algo de verdadero en las oposiciones, pero estos análisis dicotómicos yerran casi siempre en sus pronósticos rupturistas, sobretodo  cuando los auguran en pleno ejercicio del poder politico. Duhalde, que ahora destaca su faceta productivista nacional, votó -a través de su numeroso y decisivo bloque de Diputados nacionales- todas las leyes privatizadoras y extranjerizantes del menemato, a cambio de vaya a saber qué negociaciones y cálculos (el dinero que Cavallo -Pierri mediante- le aseguró a través del paquete de dinero/obras Fondo del Conurbano fue una de ellas), aunque luego la disputa por la sucesión los alejara, ma non tropo. Este ejemplo se reiteró en otros de los casos. Ahora tenemos uno especial Un presidente que participó en la formación del kirchnerismo y fue; prácticamente; el segundo de Kirchner durante su gobierno, ahora es presentado como la contracara de la sucesora del liderazgo, que además es quien lo ungió. Y se reservó el lugar en la linea sucesoria.  Ya que no pudimos vencerla, cooptemos a Alberto, veámoslo como  nos gustaría, él no tiene que ver con nada k, ayudémosle a que se libere del yugo, a que traicione, a que se apoye en los que no lo votaron…Es una visión que subestima las fuerzas centrípetas que rigen en el peronismo (quizás  vigentes por el gran pragmatismo y el espíritu de pertenencia que le imprimió su fundador) y que revela la impotencia de crear alternativas éticas nacionales y populares. Parafraseando a Carlitos Balá «no se hace lo que no se puede y tampoco se lo puede comprar hecho».