ANALISIS ELECTORALES INCOHERENTES HECHOS CON EL DIARIO DEL LUNES.

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por Jorge Luis Portero

Abundan las frases hechas, sin asidero alguno, pero que se aceptan como reflexiones válidas, políticamente correctas, cuando son absurdos lógicos : por ejemplo, frente a elecciones que no vuelcan la composición del parlamento en favor de una mayoría absoluta, se dice : «el pueblo decidió sabiamente dar el gobierno a uno, pero no todo el poder, preservando la posibilidad de su control y la necesidad de lograr consensos con la oposición«. Metafísica pura, que oímos de la boca de políticos encumbrados, intelectuales, dignatarios eclesiásticos, periodistas y ANALISTAS POLITICOS.

Una metafísica que parte de una concepción de «pueblo» al que se le atribuye una voluntad unificada y totalizante frente a la diversidad de los individuos que la componen.

Forzadas interpretaciones a filósofos, desde Rousseau a C. Schmitt, se invocarán como respaldo intelectual de tamaña superficialidad.

Simultáneamente, las neurociencias nos apabullan mostrando que el papel de nuestra razón individual se centra màs en la justificación que en la determinación de nuestras decisiones, fuertemente influidas por nuestros sentimientos, nuestras pulsiones.

En este último punto puede existir una controversia; seguramente no todos los ciudadanos al votar balanceamos de la misma manera la ecuación pulsión/razón, ni tampoco otras, como solo por ejemplo, información/desinformación o intereses particulares/intereses sectoriales o generales.

Pero lo verdaderamente insustancial es lo primero. Creer atribuir racionalidad a una supuesta (e inexistente) voluntad general moderada que surgiría sintéticamente de voluntades individuales divergentes y antitéticas.

Meditemos un poco antes de repetir zonceras, así provengan de analistas prestigiosos, desde Fraga a Rouvier, o de malentendidos sintéticos que no perdonarían ni los cultores de la dialéctica, Marx y hasta el propio idealista Hegel.