73 AÑOS DE LA MASACRE DE LA BOMBA

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Sin descripción disponible.
No quería dejar de recordar a las víctimas, a sus familias, y a quienes luchan por el imperio de la VERDAD Y JUSTICIA.
Argentina, mezcla de cíclope y Tartufo, depende de donde venga o quien le pegue la Verdad la oculta, o la expone.
Quiero ser justo y destacar el trabajo que Valeria Mapelman ha venido realizando al respecto. De hecho conocí la historia a través de su documental.
Por eso en este nuevo aniversario cabe traer a la memoria que esa masacre se cometió bajo las órdenes del Presidente Perón y en contra de la  comunidad aborigen Pilagá.- Fue negado durante años hasta que hace varios años unos investigadores encontró restos de casi una treintena de cadáveres de miembros de esa comunidad fusilados por integrantes  de la Gendarmería Nacional en 1947. En la denominada Masacre de Rincón Bomba murieron alrededor de un millar de personas (pueblo originario del lugar)  baleados en medio de un reclamo pacífico de comida y trabajo.
La historia comenzó a fines de abril de 1947,cuando  unos 1000 pilagás  del oeste formoseño llegan al ingenio azucarero San Martín del Tabacal -Departamento de Orán, Salta-, propiedad de Robustiano Patrón Costas. Venían a alistarse  para la zafra que se realizaba entre mayo y diciembre.  Al recibir la primer paga, resultó ser menos de la mitad de lo prometido. Los trabajadores dejaron de hacerlo pidiendo dialogar con la patronal, quienes por respuesta militarizaron el ingenio y los expulsaron a éstos.
Se dice en los diarios de la época;  que volvieron a pie hasta Las Lomitas por carecer de medios para hacerlo por ferrocarril u otro transporte público. Se instalaron en La Bomba, un paraje cercano, donde los pilagás se reunían para escuchar la palabra del líder evangelista Tonkiet y quien al parecer tenía el don de la sanción.
Las necesidades de la comunidad eran muchas, que fueron levemente atendidas al recibir algunos aportes solidarios. El gobierno del presidente Perón envió tres vagones por medio del Ferrocarril General Belgrano: Supuestamente mandó  alimentos; algunas  ropas y medicinas. La carga llega a la ciudad de Formosa y el tren al  permanecer en la estación -a la intemperie- varios días. Al llegar a destino (Las Lomitas);  dos de los vagones estaban semivacíos y los alimentos en mal estado produjeron intoxicación grave entre los consumidores,  estimando el fallecimiento de  50 personas por esa causa.
Tonkiet reunió miles de personas en el paraje de La Bomba. Con su prédica intentó llevar consuelo ante las reiteradas injusticias, y muertes que venía aniquilando a su comunidad. Muchas familias viajaron desde los distintos  puntos de la provincia; para escuchar las buenas nuevas;  sobre un Dios que le dio el don de sanación a un Hombre  que curaba sin cobrar. Las alabanzas y cantos religiosos, que se efectuaban  por las noches molestaban a los habitantes del pueblo, y más  a los señores feudales de la zona.  Algún mal nacido instaló la idea del ataque de  malones sobre poblaciones blancas, y  llevaron su preocupación a las autoridades de Gendarmería Nacional y enviaron telegramas al Gobernador, y este al Presidente.
 La idea de los militares  sobre la disciplina implicaba que los pilagás debían  estar encerrados en un sitio controlado; y obligarlos a trabajar. Ante la negativa del pueblo  a ser trasladados a las reducciones, le pidieron a Perón que los desalojara. El gobierno nacional manda a los gendarmes quienes  intentaron desalojar a los pilagá y despejar el área, sin resultado. Entonces el general haría tronar el   escarmiento, que  no tardó en llegar. Unos días mas tarde, el 10 de octubre otros efectivos de la Gendarmería Nacional, dispararon con fusiles y ametralladoras pesadas contra la multitud, supuestamente las órdenes las dio el Ministro de Perón; Humberto Sosa Molina.
La matanza y la persecución de las familias se extendieron durante varias semanas. El 16 de octubre mientras las tropas se movían en tierra, un avión Junker de la Fuerza Aérea despegó desde El Palomar;  hizo una parada en Resistencia donde se le colocó una ametralladora y se dirigió a Formosa para colaborar en la represión de los pilagás. Durante la primera mitad del mes un número indeterminado de adultos y niños murieron debido a las heridas, a la sed y el hambre y en otros fusilamientos. Durante la segunda mitad del mes se multiplicaron las capturas, se violó;  se asesinó a adultos y también a niños. El cacique (Oñedié) sobrevivió a la matanza, fue posteriormente capturado cerca de la frontera con Paraguay, hacia donde intentaba escapar.
Aquellos que  fueron capturados con vida los  llevaron a las Colonias Indígenas de Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas a donde se los redujo a trabajar como peones bajo la vigilancia de la Gendarmería.
Poco se habla de esta masacre cuyo responsable político fue Perón. Si bien nadie fue juzgado judicialmente, es hora que la historia juzgue a estos genocidas.
Y el Estado pida perdón a sus familiares, y a la comunidad Argentina entera.
Porque hoy TODOS TENEMOS QUE DECIR QUE SOMOS PILAGA
Un abrazo y hasta la Próxima.
Leandro J. Vascello